En el proceso de evaluación, es sumamente recomendable que, en función de las características del alumnado, seleccionemos aquellas técnicas e instrumentos que permitan obtener una información realmente rica y precisa de la evolución y progreso del alumnado.
Entre los instrumentos más comunes encontramos la prueba oral y escrita, y los trabajos académicos. Ahora bien, para tener una visión más rica, existen otros instrumentos que permiten realizar una valoración más progresiva y continuada.
- Lista de cotejo: parte de la observación docente y recoge una serie de criterios de evaluación que se evaluarán de acuerdo a unos ítems previamente establecidos (por ejemplo: sí, no). Puede incluir un apartado de observaciones para mayor riqueza.
- Escala de valoración: parte de la observación docente y, al igual que la lista de cotejo, recoge una serie de criterios de evaluación que se atenderán de acuerdo a unos ítems previamente establecidos y que suelen ser -mínimo- tres (por ejemplo: siempre, a veces, nunca). Puede incluir un apartado de observaciones para mayor riqueza.
- Rúbrica: parte de la observación docente y, no es solo un instrumento, sino que también actúa como guía de aprendizaje. Es un instrumento mucho más completo que establece qué se espera del estudiante de manera detallada. Consta de los criterios de evaluación, los niveles de calidad y los niveles de aprendizaje, siendo importante definir el peso/porcentaje de cada criterio.
- Portafolio: se trata de un conjunto de materiales realizados, en este caso, por el estudiante, en un período de tiempo determinado en el proceso de aprendizaje. Permite hacer una valoración del estudiante individualmente, pero también por el trabajo en equipo en caso de que así lo requieran las actividades recopiladas.
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